La comunicación y sus barreras I

Como ya vimos en el primer artículo, la comunicación es la base de nuestra vida en sociedad, ya que es la herramienta que nos permite relacionarnos con las demás personas.

Continuemos con esta línea y desarrollemos un poco más este tema tan interesante.

Comunicar, es intercambiar ideas, pensamientos y sentimientos entre dos o más personas. Se trata de un proceso bilateral, una circulación en dos sentidos, donde dos o más personas interactúan y se interrelacionan a través de un conjunto de signos o símbolos convencionales, por ambos conocidos.

Pero hagamos un inciso para explicar que existen dos términos que indistintamente utilizamos a veces como sinónimos, pero que realmente no lo son, éstos son: informar y comunicar.

– Informar: es transmitir ideas en un sólo sentido, es decir, de manera unilateral. El emisor transmite un mensaje al receptor, sin esperar reacción o respuesta. Un ejemplo claro sería cuando estamos escuchando las noticias en televisión. Nos están informando de unos hechos ocurridos, pero nosotros no participamos en ninguna conversación con la persona que informa.

Comunicar: Se refiere al hecho de transmitir un mensaje. Pero aquí si hay dos personas o más que se ponen en contacto, canjeando ideas de forma recíproca. El emisor transmite el mensaje al receptor y recibe una respuesta de éste, en un intercambio constante de papeles. Cada uno adopta el papel de emisor cuando se expresa y el de receptor cuando recibe la respuesta del interlocutor.

Recordemos también que dentro de la comunicación hay que diferenciar tres partes:

. La palabra: lo que decimos, el contenido, el fondo, el lenguaje.
. La voz: como lo decimos, la forma, el paralenguaje.
. C.N.V (lenguaje no verbal): lo que no decimos pero comunicamos a través del cuerpo.

Además hay que distinguir dos componentes dentro de la comunicación. Uno es el intelectual, que lo forma el mensaje, que de forma explícita transmite el emisor a través de su comunicación verbal y otro el afectivo, que también es transmitido por el emisor y que se correspondería con las actitudes, estado de ánimo y disposición, a través del tono de voz, la mirada, los gestos...

Reflexiones

  1. El emisor es el responsable de la comunicación.
  2. Lo importante es lo que entiende el receptor
  3. No domina la comunicación quien más habla sino quien mejor escucha.
  4. La naturaleza nos ha dado dos oidos y una boca para escuchar el doble de lo que se habla.

Para que la comunicación sea correcta, lo que dice el emisor ha de ser igual que lo que entiende el receptor, sin embargo, (y todos lo sabemos), ésto no ocurre siempre así. Hay varios defectos que impiden que esta transmisión sea efectiva, marcándose ciertas barreras entre ambos.

Barreras en la comunicación

. De quien habla:

– No organizar los pensamientos antes de hablar. (Siempre tenemos que pensar lo que realmente queremos transmitir a la otra persona y no soltar palabras sin coherencia o poco precisas o desordenadas).

– Querer decir mucho en un enunciado. (Si soltamos un discurso largo y denso, nuestro interlocutor se aburrirá y su mente se evadirá a otras cosas. La eficacia aumenta siendo breves y concisos).

– Demasiadas ideas a comunicar sin relación alguna. (No debemos exponer ideas inconexas las unas con las otras, como si las tuviesemos todas metidas en una bolsa y cogiésemos cada vez una a ver que sale...).

– Pasar por alto la respuesta del otro. (Lo más importante es escuchar al interlocutor. Sin duda, es la mejor manera de saber si nuestro mensaje está llegando tal y como nosotros queremos que lo haga. Y si no es así, como ya dijimos en el artículo anterior... hay que cambiar de estrategia).

– Generalizar demasiado. (Hay que ser concretos o no conseguiremos transmitir con claridad el mensaje).

– Incoherencia de lo que se dice con la gesticulación. (Esto es evidente. Si por ejemplo, estamos hablando a nuestros empleados y les estamos diciendo que creemos en ellos, y que les apoyamos en todo momento y mientras que decimos ésto, nos encontramos casi tumbados en una silla, mirando al techo y utilizando un tono bajo y suave... ninguno va a creerse ni una sola palabra! Este tipo de comunicación requiere un tono de voz enérgico y por supuesto, mirar a los ojos de cada uno de nuestros trabajadores).

 

. Del oyente

– Oye y no escucha. (Todos sabemos que significa ésto. Cuando oímos lo hacemos con nuestro sistema auditivo. Cuando escuchamos, otras funciones cognitivas entran en juego: recordar, pensar y razonar. Uno oye voces y sonidos, pero escucha palabras).

– No pregunta. (Hay que preguntar siempre, de esta forma nos aseguramos de haber comprendido lo que esa persona quiere transmitirnos).

– Pregunta demasiado. (A ver... no hay que pasarse con ésto, preguntar por preguntar... ¡tampoco!).

– Juzga y evalúa de forma precipitada. ( Debemos dejar que la otra persona se explique antes de sacar conclusiones irreflexivas y rápidas).

– Capta sólo lo que quiere y le conviene. (Tenemos que escuchar el mensaje en su totalidad, y no quedarnos sólamente con lo que nos cuadra).

– Piensa y ensaya respuestas, no escucha. ( El fallo más grande, que se suele tener. La mayoría del tiempo no escuchamos, sino que estamos cavilando qué es lo que vamos a contestar).

En resumen, como podemos ver, el mayor problema que tenemos para comunicarnos en nuestra vida personal, somos nosotros mismos.

Y para terminar con el artículo de hoy, la conclusión más importante:

“No es lo mismo lo que se quiere decir, que lo que se dice, que lo que se transmite. Al igual que es diferente lo que se escucha, de lo que se comprende, de lo que se interpreta”.

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Posteado por Rosa Garcia

PNL (Programación neurolingüística).
Gestión de dirección.
Relaciones públicas y protocolo.
Estilismo y asesoria de imagen.
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1 Comentarios

  1. Ensayar respuestas! Me gusta ese concepto. Define en dos palabras el hecho de cuando a alguien le importa poco lo que su interlocutor le dice. Alguien cerrado a los pensamientos de los demás. Gran barrera. Cada vez me gusta más escuchar Gracias Rosa, por hacernos reflexionar.