¿Como “de bien” nos comunicamos?

En nuestra vida cotidiana, la comunicación es la base de la vida en sociedad, ya que nos permite relacionarnos con otras personas. Pero es muy habitual y todos lo hemos experimentado, que de ésta se deriven malos entendidos, y casi siempre le echamos la culpa a nuestro interlocutor de no haber comprendido nuestro mensaje.

Y no es así. El resultado de nuestra comunicación es la respuesta que obtenemos de ella. Es decir, si la persona con la que estamos hablando no nos comprende, somos nosotros los responsables de haber hecho algo de forma inadecuada, por lo que somos nosotros los que debemos modificarla para hacerla más eficaz.

La comunicación es un proceso complejo en el que intervienen muchos factores que debemos tener en cuenta, y ser conscientes de ellos para poder modificarlos hasta que logremos el resultado deseado.
No debemos olvidar que sólo un 7% es lo que decimos en palabras, un 38% es el tono de voz y un 55% es el lenguaje corporal o el lenguaje no verbal.

Empecemos viendo los elementos que forman la comunicación:

  • Emisor: La persona que emite un mensaje.
  • Receptor: La persona que recibe un mensaje.
  • Mensaje: Contenido de la información que se envía.
  • Canal: Medio por el que se envía el mensaje.
  • Código: Signos y reglas empleadas para enviar el mensaje.
  • Contexto: Situación en la que se produce la comunicación.

Dicho esto, vamos a ver unos ejemplos en los que somos receptores.

  1. Quien no tiene algún conocido cuyo tono es bajísimo, su modo de hablar es tedioso, sin poner énfasis en nada, totalmente plano... y que da como resultado que a los 30 segundos de estar hablando con él, nos aburramos y nuestra mente desconecte y se vaya a pensar en lo que tenemos que comprar para la comida de mañana...

  2. También está el otro que habla con un tono estridente, y qué por que no... además te da manotazos en el brazo, como si con sus palabras no tuviese bastante!! ¿que intenta? ¿espabilarte? De éste lo que queremos es huir, más que nada por nuestra seguridad jejeje!

  3. Y que me decís de ese otro cuyo único tema es él mismo. Habla y habla todo el rato y no te deja hablar a ti, ni expresar tu opinión. Aquí no existiría lo que llamamos “feedback” o retroalimentación, es decir, en dos direcciones. Hablamos los dos joeeee!!! o me voy!!! De estas personas también quedamos pronto bastante hartos, ya que evidentemente no existe comunicación bilateral, esto se parecería más a un discurso, y de esos, bastante nos dan ya los políticos.

  4. Vamos a ver otro, al que yo le llamo “vueltecitas”... Es esa persona que por ejemplo, te llama por teléfono para preguntarte que si te vas con él a tomar un café y así charláis un rato, y empieza contándote absolutamente todo lo que ha hecho desde que se ha levantado, minuto a minuto (lo que ha hablado con su vecino del quinto esta mañana, su lista de la compra, lo que ha escuchado en la radio, lo que va a hacer para la cena del viernes, la discusión con su pareja por tema niños y que se ha descargado una nueva aplicación chulísima para el móvil...). Y tú piensas... ¿y de qué vamos a hablar si ya me lo ha contado todo?????? Llevas una hora y media pegado al teléfono con tu oreja ardiendo y respondes: “Lo siento no puedo quedar contigo, tengo otros planes” Claro, Normal!!

¿Os sentís reflejados en alguno de estos perfiles cuando sois emisores?

Debemos seguir unas pautas para que la comunicación tenga el efecto que deseamos, y en relación con los ejemplos que hemos visto:

  1. Debemos intentar que nuestro tono sea el correcto. Ni muy alto ni muy bajo. Con pausas, poniéndo más énfasis en las partes más importantes para captar la atención de nuestro interlocutor y no aburrirle con nuestra conversación.

  2. Con respecto a nuestro lenguaje no verbal, nada de manotazos hombre!! ni de invadir el espacio del otro por que molesta mucho. Mirar a los ojos. No excedernos con los movimientos exagerados de manos, que despistarían del tema.

  3. Nada de egocentrismos. Cuando solamente hablas tú, estás quitando importancia a la otra persona, que puede sentir que valoras poco su opinión e incluso su compañía. Y ésto es cosa de dos.

  4. Trata de ser claro y conciso en tu mensaje cuando éste lo requiera. Ya habrá tiempo de hablar largo y tendido de todas las demás cosas.

Éstos son algunos de los consejos deacuerdo con los ejemplos, quizá algo exagerados, respecto a cuando somos emisores. Pero hay muchos más que veremos en el próximo artículo.
Y para terminar con éste, y siendo ahora los receptores del mensaje:

Uno de nuestros problemas a la hora de comunicar, es que no escuchamos para entender, escuchamos para contestar”.

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Posteado por Rosa Garcia

PNL (Programación neurolingüística).
Gestión de dirección.
Relaciones públicas y protocolo.
Estilismo y asesoria de imagen.
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1 Comentarios

  1. Es cierto que hay veces y me incluyo, que no escuchamos, solo deseamos hablar y así desde luego que no existe comunicación!